Catarata y riesgo de herpes zóster: una posible asociación en pacientes adultos.
El herpes zóster y la catarata representan dos de las condiciones más frecuentes en la población adulta mayor y constituyen una carga importante para los sistemas de salud debido a su alta prevalencia y sus implicaciones funcionales. Mientras que la catarata continúa siendo la principal causa de ceguera reversible a nivel mundial, el herpes zóster se relaciona con dolor neuropático, complicaciones sistémicas y deterioro significativo en la calidad de vida. Ambos padecimientos comparten factores de riesgo relevantes, particularmente el envejecimiento y las alteraciones de la inmunidad celular.
Un estudio poblacional retrospectivo realizado en Taiwán evaluó la posible asociación entre catarata y el riesgo de desarrollar herpes zóster utilizando registros nacionales de salud entre 2013 y 2020. La investigación incluyó más de 1.2 millones de pacientes con diagnóstico de catarata y más de 1.1 millones de individuos sin catarata como grupo comparativo, convirtiéndose en uno de los análisis poblacionales más amplios sobre este tema.
Los resultados mostraron que los pacientes con catarata presentaron una incidencia significativamente mayor de herpes zóster en comparación con aquellos sin catarata. La tasa de incidencia fue de 10.84 casos por cada 1,000 personas-año en el grupo con catarata, frente a 8.64 casos por cada 1,000 personas-año en el grupo control. Incluso después de ajustar variables como edad, sexo y comorbilidades cardiovasculares y metabólicas, los individuos con catarata mantuvieron un riesgo 22% mayor de desarrollar herpes zóster.
Uno de los hallazgos más relevantes fue que esta asociación se observó en todos los grupos de edad analizados, incluyendo adultos jóvenes entre 20 y 39 años. Aunque la catarata es predominantemente una enfermedad relacionada con el envejecimiento, la presencia de catarata en pacientes jóvenes podría reflejar alteraciones sistémicas o inmunológicas subyacentes que favorezcan también la reactivación del virus varicela-zóster.
Desde el punto de vista fisiopatológico, los autores sugieren que la relación entre catarata y herpes zóster podría explicarse por mecanismos compartidos relacionados con inmunosenescencia y enfermedades crónicas asociadas. La disminución progresiva de la inmunidad mediada por células T, característica del envejecimiento, incrementa la susceptibilidad tanto al desarrollo de catarata como a la reactivación viral. Asimismo, condiciones como diabetes mellitus, hipertensión y enfermedad cardiovascular —más frecuentes en pacientes con catarata— podrían contribuir indirectamente a este aumento del riesgo.
Aunque el estudio no establece una relación causal directa, sí aporta evidencia relevante sobre una posible asociación clínica entre ambas entidades. Los autores destacan que un mayor contacto con servicios médicos por parte de pacientes con catarata también podría favorecer un diagnóstico más frecuente de herpes zóster, aspecto que debe considerarse al interpretar los resultados.
En términos clínicos y de salud pública, estos hallazgos abren la discusión sobre estrategias preventivas en población oftalmológica de riesgo, particularmente en adultos mayores con catarata y múltiples comorbilidades. La vacunación contra herpes zóster podría representar una medida relevante en determinados grupos de pacientes susceptibles.
En conclusión, la evidencia reciente sugiere que los pacientes con catarata presentan un mayor riesgo de desarrollar herpes zóster en comparación con la población sin catarata. Aunque se requieren más estudios para esclarecer los mecanismos involucrados y confirmar esta asociación en otras poblaciones, estos hallazgos resaltan la importancia de una evaluación integral del paciente adulto mayor y de la consideración de estrategias preventivas dirigidas.